
El programa “Tecnología para la Educación del Wayuu (TEW)” es un proyecto educativo diseñado por la Fundación Wayúu Tayá para apoyar la formación de los niños wayuu como individuos bilingües, fortalecer su identidad y sentido de pertenencia a la etnia y fomentar el liderazgo para el desarrollo de sus comunidades, todo esto con el uso de la tecnología.
Este novedoso proyecto ha sido iniciado en la U.E. Jesús Redentor y busca estimular las capacidades de auto-aprendizaje de los niños mediante del uso herramientas de software multimedia diseñadas con elementos propios de su entorno socio-cultural.
Inicialmente los niños inician un programa introductorio denominado “Conociendo mi Laboratorio de Computación”, a través del cual inician su experiencia con el uso y funcionamiento del computador, aprenden las normas de cuidado del laboratorio y comienzan a adquirir las destrezas básicas para el uso del ratón y el teclado.
Una vez familiarizados con el uso del computador los escolares aprenden a manejar el procesador de palabras MS Office Word bajo un enfoque de “Escribir para Expresar“, en el cual se fomenta la creatividad del niño para expresar sus ideas por escrito. Posteriormente aprenden a utilizar el programa MS Encarta para hacer búsquedas de cualquier tema de historia, geografía, ciencias y cultura general.

Wayúu
Tayá
trabaja en su Proyecto Techo.
El Proyecto Techo es una red de multicentros completamente integrados y únicos. En los centros se combina un hospital ambulatorio, un preescolar abastecido con alimentos suplementarios y un centro para la mujer en el cual éstas reciben instrucción y trabajan asalariadas en la producción de artesanías propias de su cultura.
Nuestro primer centro Techo esta localizado en Mara, Venezuela. En estos centros, los niños reciben dos comidas al día, mientras asisten a sus clases en el preescolar. Además, en los centros ambulatorios de nutrición, los padres tienen acceso a información en cuanto a nutrición, salud y abastecimiento. El centro para la mujer provee acceso a la educación, planificación familiar y le ofrece clases de maternidad a la mujer wayúu.

A los participantes de este programa se les suministran las herramientas necesarias para la producción de artesanías como los bolsos tejidos o “Susu”. La fundación vende estos bolsos y recauda fondos que sirven para ayudar a la población wayúu. El objetivo es estimular a las mujeres a que mantengan viva esta tradición y preserven su cultura, mientras conforman una fuerza laboral viable para ellas.
Si
quiere saber cómo puede ayudarnos con el centro
Techo, presione
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“Tepichi Talashi” significa “Niño
Feliz”, y precisamente ese es el nombre que la
Fundación ha dado al primer preescolar puesto
en funcionamiento como parte del Proyecto Techo. Con
esta obra 100 niños tienen garantizada la infraestructura
mínima necesaria para recibir el primer ciclo
de escolarización. Allí son atendidos
por un plantel de profesores bilingües, encargados
de impartir clases en español y en wayunaiki
(dialecto wayúu).
Como
centro escolar garantiza la enseñanza de todas
las materias fijadas en el nivel pre-escolar en el sistema
educativo venezolano.En sus instalaciones se desarrollan
otras actividades complementarias para su aprendizaje.
Este
proyecto hecho realidad por la Fundación Wayuu
Tayaa se distingue por su carácter integral.
Los niños no sólo estudian, cantan, tejen
o juegan sino que también reciben atención
médica y alimentación en el plantel. Un
grupo de médicos colaboradores asisten a “Tepichi
Talashi”para evaluar la salud de los niños,
imparten asesoramiento sanitario a los padres y garantizan
la administración de vacunas infantiles. En el
comedor los 100 niños reciben alimentación
diaria.

Cada
palabra wayunaiki escogida por la Fundación para
nombrar las nuevas realizaciones del Proyecto Techo
conectan directamente con el mundo wayúu. “Shukumajaya”,
que significa “Inicio”, es el primer techo
que nuestra organización ofrece a las mujeres
indígenas para reunirse y trabajar protegidas
de las inclemencias del tiempo. Hemos construido un
gran bohío, una Churuata según la tradición
del pueblo wayúu, para que todas las mujeres
de la comunidad puedan tejer.
La
Fundación Wayuu Taya no sólo ha creado
el lugar de Inicio del trabajo, sino que también
suministra los materiales necesarios para tejer coloridos
bolsos. Estos bolsos, conocidos como Susu’s, son
parte de la tradición artesana de los wayuu taya.
Hablamos de una creación paciente y de la mezcla
imaginativa de colores, de una labor minuciosa que para
tejer un bolso llega a requerir 20 días hábiles
de trabajo. La “Shukumajaya” como parte
del Proyecto Techo no sólo es el sitio dónde
las mujeres wayúu se reúnen para tejer,
sino también el espacio social donde nuestra
Fundación les ofrece asesoramiento en planificación
familiar, nutrición y normas de higiene.

En
los países desarrollados los padres complacen
casi siempre todo aquello que piden sus hijos. Se puede
afirmar que se exceden en regalos y juguetes. Ahí
tenemos a Sant Claus y a los tres Reyes Magos que cada
año pueden dar sus testimonios. En nuestra Fundación
también recibimos cartas de niños, pero
una vez nos llegó una muy especial. Venía
franqueada desde la lejana Parroquia Tamare en el Estado
de Zulia, al occidente de Venezuela y la firmaba la
niña Sorimar Gutiérrez. Para nuestra sorpresa
ella no nos pedía juguetes, ni tan siquiera un
simple caramelo…
Sorimar
Gutiérrez nos explicaba cómo era su vida
escolar y a lo que ella llamaba: el colegio “Los
Lechosos”. Aunque resulte inexplicable en Occidente,
la llamada escuela a la que esta pequeña asistía
eran dos pequeños salones para niños de
preescolar y primer grado, mientras para los demás
sólo había un grupo de árboles.
Justo bajo los árboles se reunían mayoritariamente
los niños wayúu a recibir clases, intentando
superar todas las inclemencias del tiempo; fuera polvo,
viento, lluvia o el implacable sol del trópico.
El equipo de coordinación de la Fundación
Wayúu Taya que se acercó a comprobar la
historia explicada por Sorimar en su carta no tuvo más
que comprobar in situ, que sus palabras eran solo una
pequeña parte del problema y que lo poco que
existía se debía al sacrifico del director
y los maestros de la escuelita. Tocaba hacer algo por
esos niños que deseaban un mejor lugar para estudiar
y superarse.
El equipo de gestión de nuestra
ONG en los Estados Unidos gestionó los fondos
necesarios para poder hacer realidad los deseos de Sorimar
Gutiérrez. Para este proyecto 20,000 dólares
(aprox. 42 millones de bolívares) fueron canalizados
a través de nuestra organización. Recientemente
la Fundación Wayuu Taya ha inaugurado las dos
primeras aulas de la unidad educativa “Los Lechosos”.
Siendo entregadas ambas con todo el mobiliario y el
material didáctico necesario para dar clases
a 500 niños wayúu. Ahora, gracias a la
carta de Surimar, la comunidad wayúu del zuliano
municipio de Mara puede hablar de “su escuela
Los Lechosos”, un espacio que les pertenece tanto
como los árboles pero que es más adecuado
para estudiar y soñar… como todos los niños.

La
fundación Wayúu
Tayá ha asistido durante los dos últimos
años al Centro nutricional Nawalayúu
Antonio María Sinamaica, ubicado en
Sinamaica, Zulia, Venezuela. Este centro es conducido
por el Dr. Vicente Urdaneta, M.D. y la nutricionista
Yoleida Martinez, M.D.
Semanalmente,
alrededor de 50 niños provenientes de Colombia
y Venezuela, son atendidos en este centro y reciben
abastecimiento médicos e información sobre
nutrición. Las vidas de aproximadamente 1,000
niños han sido salvadas desde que Wayúu
Tayá comenzó a brindar su ayuda al Centro.
El suministro apropiado de alimentos y la atención
médica son de gran importancia para la mujer
embarazada y para los niños menores de 5 años.
Antes del establecimiento de este centro, cuatro de
cada seis niños que vivían en el área,
carecían de alimentos y atención médica
adecuados. La fundación se propone continuar
apoyando a estas mujeres y niños.