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Los
wayúu
habitan en la Guajira, región ubicada en
la frontera entre los territorios venezolano y
colombiano y considerada como la segunda zona
más pobre en Latinoamérica según
la UNICEF.
La Guajira es el epicentro de inmigración
hacia los centros urbanos; lo cual ha dado origen
a una drástica y bien definida miseria.
Esta
población carece de las necesidades más
esenciales para la vida, como lo son los alimentos
y el agua. A consecuencia de esta carencia de
recursos básicos, la situación existente
es muy grave. Dentro de la gran variedad de problemas
que enfrentan los guajiros en Mara está
la tasa de mortalidad infantil. Se estima que
cada mes, un promedio de 40 niños en las
edades comprendidas entre 0 y 6 años, muere
de malnutrición— más de un
niño al día.

Los
wayúu o guajiros están agrupados
en clanes matrilineales, cada uno asociado a un
animal particular o "pariente", representados
por signos forjados en hierro, que confieren identidad
a los individuos y son muestra de poder económico,
político y social de las familias.
La
mujer es simbolo de respeto y unidad. Permanece
en el hogar educando a los hijos a quienes desde
pequeños les transmite los valores tradicionales
y leyes wayúu. Asimismo, las niñas
suelen estar a cargo de la abuela y de sus tías
maternas, quienes juegan un papel fundamental
en su formación como mujeres.
El hombre enseña a los menores las tareas
masculinas, como el pastoreo, la caza, la pesca
y la construcción de viviendas. Sin embargo,
la responsabilidad de la educación de los
hijos no recae sobre el padre, sino sobre la familia
materna, particularmente el tío, al cual
heredarán cuando este muera.

Para
los wayúu, el saber tejer es símbolo
de juicio, creatividad, inteligencia, en fin,
de sabiduría.
El
tejido es una labor que combinan con las demás
actividades cotidianas, en los ratos libres, en
las visitas y cuando van de viaje.
Ha sido siempre una tradición entre los
wayúu.
Las
artesanías características del pueblo
wayúu son los “Chinchorros”
(hamacas), tapetes y los bolsos Susu.
Durante siglos se han conservado ritos especiales
donde se inicia a las adolescentes en el arte
del tejido.
Las
guajiras aprenden a hacer las mochilas tejidas
Susu durante el "blanqueo". En esta
etapa que comienza a principio de la pubertad,
las guajiras sólo pueden estar alrededor
de sus parientas, quienes a su vez les enseñan
cómo hacer las labores del hogar, a tejer
y a hilar, en fin, a comportarse como una mujer
wayúu.
Cada
bolso lo realiza una sola mujer, su propio diseño.
Tardan aproximadamente 20 dias hábiles
en elaborar las mochilas Susu. Estas mochilas
son quizás las más reconocidas y
representativas de los tejidos wayúu. Por
la gran variedad de motivos geométricos,
florales y de Kanaas que las decoran además
de la combinación de colores que son inconfundibles.
Las
mujeres wayúu también
hacen caserolas y jarras de barro blanco. La mitología
es bien importante para los wayúu y esto
se refleja en las imágenes que utilizan
en sus artesanías.
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